Tratamiento de Osteopatía para la Endometriosis

Hay una dolencia que consume a las mujeres por dentro. Les provoca dolores, compromete su fertilidad y no tiene cura. Se la conoce por la enfermedad del silencio y a pesar de que la sufren 14 millones de mujeres en Europa, poca gente sabe de su existencia.

La Endometriosis se define como un proceso invasivo, no neoplásico, caracterizado por la presencia de tejido endometrial funcional en zonas fuera de la cavidad uterina, con mayor frecuencia en la pelvis, sobre todo a nivel ovárico y en la serosa peritoneal, como es el caso del fondo de saco de Douglas, los ligamentos anchos y los ligamentos uterosacros. No obstante, se ha evidenciado la presencia de implantes endometriósicos en lugares alejados de la pelvis, como pulmón, intestino, vejiga, pleura y extremidades.

Las tres formas clínicas definidas de Endometriosis son los implantes endometriósicos en la superficie del peritoneo pélvico y ovarios (Endometriosis peritoneal), quistes ováricos cubiertos por la mucosa endometrial (endometriomas o “quistes de chocolate” que aparecen como resultado de la acumulación de material tras hemorragias), y masas sólidas compuestas por una mezcla de tejido endometriósico con tejido adiposo y fibromuscular, residiendo entre el recto y la vagina (nóduo endometriósico rectovaginal). Las principales características histológicas son la presencia de células estromales y epiteliales, sangrado crónico y signos de inflamación.

La Endometriosis sigue siendo hoy en día una enfermedad enigmática. Desde hace más de 70 años se han formulado numerosas teorías para tratar de explicar el origen de la Endometriosis. Sin embargo, a pesar de los estudios realizados hasta la fecha, su etiología permanece aún desconocida.

Los síntomas de la Endometriosis son absolutamente incapacitantes para la mujer, y ha llevado a muchas mujeres a pasar por muchos especialistas diferentes y a diagnósticos tardíos.

Los principales síntomas son:

  • Dolor pélvico, abdominal y de espalda que no cede al antiinflamatorio, que no cede a anticonceptivos.
  • Reglas abundantes y dolorosas.
  • Dolor durante o después de las relaciones sexuales (Dispareunia).
  • Dolor al defecar (Disquecia) y/o al orinar (Disuria).
  • Debilidad, fatiga, mareos.
  • Náuseas, vómitos.
  • Problemas de esterilidad.

Generalmente estos síntomas mejoran durante el embarazo y desaparecen con la menopausia ya que son periodos en los que las mujeres no menstrúan y por consiguiente no hay implantación ectópica del tejido endometrial. En algunas ocasiones la endometriosis no está asociada a ningún síntoma y se presenta como asintomática.

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El tratamiento osteopático consiste en aplicar técnicas manipulativas suaves en las vértebras y el abdomen, técnicas manipulativas internas (vaginal y rectal) para relajar los ligamentos que aguantan el Útero, las Trompas y los Ovarios. Además es importante tratar el cráneo y su dinámica para influir en su base, equilibrando la sincondrosis esfeno-basilar, que es la articulación de toda la base del cráneo y directamente relacionada con la hipófisis, y las secreciones hormonales. El resultado es una sensación muy agradable de alivio y descanso, desapareciendo el dolor constante del bajo vientre y mejorando también las relaciones sexuales. Con todo esto se consigue que el ciclo menstrual se regule, apenas haya dolor y puedas hacer vida normal. La Endometriosis continúa ahí, pero no avanza y no tendrás que tomar anticonceptivos ni tampoco tanta cantidad de antiinflamatorios.

Laura Pérez Martínez

 

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